sábado, 15 de marzo de 2014

Se puede volar y no ser libre...

Ayer me contaron una historia sobre unos pájaros...los vencejos. Desde que nacen están destinados solo a volar, siempre vuelan...solamente paran para anidar y después continúan volando siempre. Son esos que al despertar la mañana, vuelan y vuelan haciendo círculos, muy rápido, como si una fuerza los impulsara a hacerlo, como si no pudieran dejar de dar vueltas y volar...sólo volar...y lo hacen en bandadas, en grupos grandes y se elevan y bajan y vuelven a elevarse....y cuando el día llega a su fin, siguen volando...a veces en silencio otras gritando su adiós al sol...después se elevan muy alto, donde no podemos verlos y continúan volando..... Son libres.... Que paradoja.... La historia me hizo pensar.... 

No, no son libres, no pueden dejar de volar nada más que cuando anidan....es su misión en la vida......volar y volar y perpetuar la especie.... Son seres encasillados en un rol... Que pasaría si dejaran de volar siempre? Quizás el orden natural se rompería..... 

Para los humanos que siempre soñamos con volar y ser libres, mirarlos nos hace añorar una libertad que la mayoría de las veces no tenemos.... Pero.... sinceramente no me gustaría tener esa libertad que tienen los vencejos.... Si ya se que me diréis que solo son unos pájaros comunes, pero pensad...en esa libertad aparente que tienen... 

No es mas libre alguien que vuela contemplando una atardecer y dejando que toda esa belleza le penetre por los poros de la piel que el que añora volar… El que acepta que para volar no es necesario ser un pájaro sino sencillamente ser humano... El que camina por la tierra atesorando todo lo que le hace sentirse vivo... El que pierde alguna de las plumas de sus alas al saltar las piedras del camino... El que acepta lo que es…lo que tiene…y es feliz con ello… El que no busca esa felicidad fuera sino dentro de si...


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